Jane Jacobs “Muerte y vida de las grandes ciudades”


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Jane Jacobs “Muerte y vida de las grande ciudades”

FICHA TÉCNICA


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Nombre: Muerte y vida de las grandes ciudades

Autor: Jane Jacobs

Editorial: Capitan Swing

Páginas: 488 páginas

Año de edición: 2011

ISBN: 9788493898502

Género: Arquitectura, Urbanismo.

 


Cincuenta años después de su publicación, Muerte y vida de las grandes ciudades es, según el New York Times, «probablemente el libro más influyente en la historia de la planificación urbana». Jane Jacobs, columnista y crítica de arquitectura en Nueva York de principios de los años sesenta, afirmaba que la diversidad y la vitalidad de las ciudades estaban siendo destruidas por algunos arquitectos y urbanistas muy influyentes.

Popular no sólo entre profesionales, el libro es una fuerte crítica de las políticas de renovación urbanística de los años cincuenta, que destruían comunidades y creaban espacios urbanos aislados y antinaturales. Jacobs defiende la abolición de los reglamentos de ordenación territorial y el restablecimiento de mercados libres de tierra, lo que daría como resultado barrios densos y de uso mixto. Frecuentemente cita el Greenwich Village neoyorkino como ejemplo de una comunidad urbana dinámica. 

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Jane Jacobs. https://ciudadpedestre.wordpress.com/

Jane Jacobs no tenía ningún título académico, pero se graduó en resistencia cívica cuando se enfrentó con éxito al Ayuntamiento de Nueva York, su ciudad, para evitar la apertura al tráfico de un parque emblemático de la ciudad como Washington Square.

“Muerte y vida de las grandes ciudades” estudia en una primera parte cómo funcionan las ciudades a escala del peaton para, a partir de ello, extraer una serie de conclusiones que permitan una mejora en la planificación urbanística de las mismas. Por ejemplo, cita a la abundancia de pequeños comercios, al contacto casual en las aceras y a las ventanas en plantas inferiores como principales garantias de la seguridad en las calles y plazas. “Pequeños elementos para grandes objetivos”. Aboga por favorecer los usos infantiles en el espacio urbano adelantándose décadas a iniciativas revolucionarias como “La ciudad de los niños”, ya que vincular el espacio público al niño, incluye por descontado el uso del mismo por las personas al cuidado del mismo. Además, desenmascara falacias como la necesidad a toda costa de parques, desentrañando de una manera precisa las condiciones necesarias para que los parques sumen calidad de vida, y no representen una amenaza para la seguridad de los barrios.

En su segunda parte, Jacobs nos habla de cómo la única garantía de éxito de nuestros barrios y ciudades es la diversidad de usos. Mezcla de usos primarios: oficinas, vivienda, cultura, ocio, parques… es una de las claves para que los barrios se nutran de actividad y no acaben siendo ciudades dormitorio o en su defecto ciudades con un uso generalizado (ciudad de la cultura, ciudad de la justicia…). Junto a ello, aboga por la densidad, algo de lo que se vuelve a hablar en la época actual. Jacobs explica cómo los pequeños comercios en barrios que no sean lo suficientemente densos, no son sostenibles, y que sin el pequeño comercio las aceras no adquieren el uso correcto para el que están diseñadas, y sin peatones los barrios se convierten en zonas inseguras, ya que al no existir ese flujo de gente vital para la ciudad, “faltan ojos en la calle” y así la vida de sus habitantes, se empobrece.

En la tercera parte de expone de los factores destructivos de la diversidad (y de la vida) en la ciudad. Las cicatrices: vías de tren, autopistas, “escalextric”, parques mal diseñados, riberas de ríos descuidadas, muelles industriales… las llamadas “fronteras del vacío” pueden resultar letales al cortar la comunicación peatonal entre barrios, causando en sus cercanías un languidecimiento de la actividad económica.

En la cuarta parte del libro, titulada “Tácticas”, destacan unas reflexiones ante las políticas de ayuda a la vivienda que harían palidecer a los que han venido planificando este tipo de políticas en nuestro entorno en las últimas décadas. Jacobs comenta;“El único pecado que ha cometido cierta gente es no poder pagarse una vivienda decente. Por ello, se les destierra al extrarradio de la ciudad, se les segrega en barrios enteros de VPO, iguales, lejanos, sin diversidad”. 

En la fase final del libro, Jacobs habla de las políticas de movilidad, frente al dogma de los ingenieros de tráfico de que el número de automóviles en una ciudad es constante, Jacobs afirma que el uso del coche es fruto de una evaluación inteligente de opciones de transporte para cada ocasión por parte del ciudadano. Si se favorecen otros medios alternativos (bicicleta, transporte público, peatonalización) y se dificulta el uso del coche (ensanchamiento de aceras, limitaciones de velocidad, restricción de aparcamientos) el número de vehículos disminuirá, y con ello los atascos. 

Para acabar, la autora nos habla de la gobernanza. Propone minimizar las estructuras estancas y verticales en una ciudad y, en su lugar, favorecer estructuras horizontales en competencias pero muy ligadas a los lugares. Sólo conociendo de manera integral el terreno se comprende los delicados equilibrios que lo hacen funcionar.


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