Peter Zumthor “Atmosferas”


 

FICHA TÉCNICA


 

 

Nombre: Atmosferas

Autor: Peter Zumthor

Editorial: Gustavo Gili

Páginas: 75 páginas

Año de edición: 2006

ISBN:  978-84-252-2117-0

Género: Teoría y crítica de arquitectura.

 


Peter Zumthor “Atmosferas”

Peter Zumthor, nacido en 1943 en Basilea, se formó como ebanista y como arquitecto en la Kunstgewerbeschule de Basilea y en el Pratt Institute, Nueva York. Desde 1979 tiene su propio despacho de arquitectura en Haldenstein, Suiza. Es profesor en la Academia di Architettura, Universita della Svizzera Italiana, Mendrisio. Recibió el Premio Pritzker en 2009. Se caracteriza por tomarse su tiempo en el diseño y por elegir sus proyectos anteponiendo el carácter artístico sobre el económico. En sus obras se aprecia una atemporalidad, un riguroso trabajo artesanal, destacándose la madera de la cual posee un amplio conocimiento por ser ebanista, una fuerte definición espacial y un amplio manejo de la combinación de la luz y oscuridad.

Zumthor tiene fama de ser una persona muy controladora, como explica Thomas Durisch, “Como autor, quiere dedicar el tiempo necesario a un proyecto, reflexionar sobre su utilidad, su repercusión en el espacio arquitectónico y aprovechar todos los conocimientos que ha acumulado con los años”. 

Sus edificios reflejan ese empeño por buscar una calidad atmosférica casi sensual. Las Termas de Vals, un laberinto de piscinas construidas entre cemento y piedra extraída de las colinas circundantes, han sido descritas como una historia de amor entre la piedra y el agua. Estos factores, sumados al esmero con el que Zumthor elige sus proyectos, confieren una dimensión mística a su arquitectura. 

“La calidad arquitectónica no es, para mí, ser incluido entre los líderes de la arquitectura o figurar en la história de la arquitectura, que te publiquen, etc. Para mí la realidad arquitectónica sólo puede tratarse de que un edificio me conmueva o no”, “Entro en un edificio, veo un espacio y percibo una atmósfera, y, en décimas de segundo, tengo una sensación de lo que es.”


RESEÑA

Entre los edificios de Peter Zumthor y sus entornos se produce un juego de dar y recibir; un prestarse atención, un enriquecimiento mutuo. “Al enfrentarnos con la arquitectura, nos viene inevitablemente a la mente el concepto de atmosfera, una disposición de ánimo, una sensación en perfecta concordancia con el espacio construido, comunicada directamente a quienes contemplan, lo habitan, lo visitan e, incluso, al entorno inmediato.” Zumthor aprecia los lugares y los edificios que ofrecen al hombre refugio, un buen lugar para vivir y una discreta protección. Leer un lugar, dejarse envolver por él, trabajar el propósito, significado y objetivo del encargo, planear y proyectar la obra es, por tanto, un proceso intrincado y no simplemente lineal.

Para Zumthor la atmósfera es una categoría estética. Este libro permite al lector entender el papel que juega esta categoría en su obra y qué significa para él. Recoge la conferencia titulada “Atmosferas. Entornos arquitectónicos. Las cosas a mi alrededor” pronunciada el 1 de junio de 2003 por el arquitecto suizo en el marco del Festival de Literatura y Música “Wege durch das Land” [“Caminos por el país”], celebrado en un lugar adecuadamente escogido para tal fin, el palacio renacentista de Wendlinghausen. En ella, reflexiona sobre la capacidad de los edificios y sus entornos para ofrecer a la gente un buen lugar para el desarrollo de sus vidas. Sus reflexiones sirven de magnífico puente de conexión entre los edificios del propio Zumthor y su relación con el entorno.

La atmosfera habla a una sensibilidad emocional, una percepción que funciona a una increíble velocidad y que los seres humanos tenemos para sobrevivir. No en todas las situaciones queremos recapacitar durante mucho tiempo sobre si aquello nos gusta o no, sobre si debemos o no salir corriendo de ahí. Hay algo dentro de nosotros que nos dice enseguida un montón de cosas; un entendimiento inmediato, un contacto inmediato, un rechazo inmediato.

Por lo que, Zumthor va más allá y busca, que es aquello que despierta en el arquitecto esa pasión, que es lo que le conmueve, a lo que el se responde con un simple “Todo. Todo, las cosas, la gente, el aire, los ruidos, los colores, las presencias materiales, las texturas, y también las formas. Formas que puedo entender. Formas que puedo intentar leer. Formas que encuentro bellas. ¿Y qué más me ha conmovido? Mi propio estado de ánimo, mis sentimientos, mis expectativas cuando estaba sentado allí.” Me viene a la cabeza esa célebre frase inglesa, que remite a Platón: “Beauty is in the eye of the beholder” [“La belleza está en los ojos de quien mira”]. Es decir: todo está solamente dentro de nosotros. Y por lo tanto, somos nosotros los que tenemos tales sentimientos en cada lugar, y ello nos lleva a percibir esa atmósfera. Por lo que, existe un intercambio entre las personas y las cosas.

A lo que Zumthor se responde “Con eso tengo que tratar como arquitecto. Y pienso: ésta es mi pasión. Existe una magia de lo real. Conozco muy bien la magia del pensamiento. Y la pasión del pensamiento bello. Pero me refiero a algo que, con frecuencia, encuentro más increíble: la magia de lo verdadero y de lo real.”


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