Peter Zumthor “Pensar la arquitectura”


Kolumba

FICHA TÉCNICA


 

 

Nombre: Pensar la arquitectura

Autor: Peter Zumthor

Editorial: Gustavo Gili

Páginas: 112 páginas

Año de edición: 2014 (3ª edición)

ISBN:  978-84-252-2730-1

Género: Teoría y crítica de arquitectura.

 


Pensar la arquitectura recopila diversos escritos de Peter Zumthor cuyo valor reside en la reflexión que acompaña a la intensidad de su obra. Escritos a lo largo de diez años, los textos constituyen un raro y valioso testimonio del pensamiento del maestro suizo.

Peter Zumthor, nacido en 1943 en Basilea, se formó como ebanista y como arquitecto en la Kunstgewerbeschule de Basilea y en el Pratt Institute, Nueva York. Desde 1979 tiene su propio despacho de arquitectura en Haldenstein, Suiza. Es profesor en la Academia di Architettura, Universita della Svizzera Italiana, Mendrisio. Recibió el Premio Pritzker en 2009. Se caracteriza por tomarse su tiempo en el diseño y por elegir sus proyectos anteponiendo el carácter artístico sobre el económico. En sus obras se aprecia una atemporalidad, un riguroso trabajo artesanal, destacándose la madera de la cual posee un amplio conocimiento por ser ebanista, una fuerte definición espacial y un amplio manejo de la combinación de la luz y oscuridad.

Zumthor tiene fama de ser una persona muy controladora, como explica Thomas Durisch, “Como autor, quiere dedicar el tiempo necesario a un proyecto, reflexionar sobre su utilidad, su repercusión en el espacio arquitectónico y aprovechar todos los conocimientos que ha acumulado con los años”. 

Sus edificios reflejan ese empeño por buscar una calidad atmosférica casi sensual. Las Termas de Vals, un laberinto de piscinas construidas entre cemento y piedra extraída de las colinas circundantes, han sido descritas como una historia de amor entre la piedra y el agua. Estos factores, sumados al esmero con el que Zumthor elige sus proyectos, confieren una dimensión mística a su arquitectura. 

“La calidad arquitectónica no es, para mí, ser incluido entre los líderes de la arquitectura o figurar en la história de la arquitectura, que te publiquen, etc. Para mí la realidad arquitectónica sólo puede tratarse de que un edificio me conmueva o no”, “Entro en un edificio, veo un espacio y percibo una atmósfera, y, en décimas de segundo, tengo una sensación de lo que es.”


Extracto.


Una intuición de las cosas

En busca de la arquitectura perdida

Cuando me pongo a pensar en arquitectura emergen en mí determinadas imágenes. Muchas están relacionadas con mi formación y con mi trabajo como arquitecto; contienen el saber que, con el paso del tiempo, he podido adquirir sobre la arquitectura. Otras imágenes tienen que ver con mi infancia; me viene a la memoria aquella época de mi vida en que vivía la arquitectura sin reflexionar sobre ella. Aún creo sentir en mi mano el picaporte, aquel trozo de metal, con una forma parecida al dorso de una cuchara, que agarraba cuando entraba en el jardín de mi tía. Aquel picaporte se me sigue representando, todavía hoy, como un signo especial de la entrada a un mundo de sentimientos y aromas variados. Recuerdo el ruido que hacían los guijarros bajo mis pies, el suave brillo de aquella madera de roble de la escalera, siempre bien fregada, y todavía retengo en mis oídos cómo la pesada puerta de la calle se cerraba tras de mí, y recorro el sombrío pasillo y entro en la cocina, el único espacio de la casa realmente luminoso.

Solo este espacio —así se me quiere aparecer hoy— tenía un techo que no se difuminaba en una luz indirecta, y las pequeñas baldosas hexagonales del pavimento, de un rojo oscuro y casi sin junta, oponían a mis pasos una inflexible dureza, mientras que del armario de la cocina emanaba aquel singular olor a pintura al aceite.

En esa cocina todo era como suele ser en las cocinas tradicionales. No tenía nada especial. Pero quizá precisamente por ser, de una forma casi natural, una cocina ordinaria, ha quedado tan presente en mi memoria como símbolo de lo que es una cocina. La atmósfera de ese espacio se ha fundido para siempre con mi representación de lo que es una cocina.

Y así podría proseguir con una narración continuada que hablara de todos los picaportes que vinieron después de aquel picaporte que abría la puerta del jardín de mi tía; o de los suelos, o de las blandas superficies de asfalto calentadas por el sol, o de los adoquines recubiertos de hojas de castaños en otoño, o bien del particular sonido que cada puerta emitía al cerrarse: algunas lo hacían de un modo suave y elegante, otras con un fino y justo chirrido, y otras, a su vez, con dureza, con magnificencia, intimidantes.

Recuerdos de este género contienen las vivencias arquitectónicas de más hondas raíces que me han sido dadas a conocer, y constituyen los cimientos de los estados de ánimo y las imágenes arquitectónicas que trato de sondear en mi trabajo como arquitecto.

Cuando me pongo a proyectar me encuentro siempre, una y otra vez, sumido en viejos y casi olvidados recuerdos, e intento preguntarme: qué exactitud tenía, en realidad, la creación de aquella situación arquitectónica; qué significó entonces para mí, y en qué podría servirme de ayuda tornar a evocar aquella rica atmósfera que parece estar saturada de la presencia más obvia de las cosas, donde todo tiene su lugar y su forma justa. En este proceso no deberíamos destacar, en absoluto, ninguna forma especial, pero sí dejar sentir ese asomo de plenitud, y también de riqueza, que le hace a uno pensar: eso ya lo he visto alguna vez, y, al mismo tiempo, sé muy bien que todo es nuevo y distinto, y que ninguna cita directa de una arquitectura antigua revela el secreto de ese estado de ánimo preñado de recuerdos. […]


Índice de contenidos.


Una intuición de las cosas

La dura pepita de la belleza

De las pasiones a las cosas

El cuerpo de la arquitectura

Enseñar arquitectura, aprender arquitectura

¿Tiene la belleza una forma?

La magia de lo real

La luz en el paisaje

Arquitectura y paisaje

Las casas de Leis


Nota de prensa.


Galería de Imágenes.


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