El Lápiz, herramienta innovadora.


El Lápiz, herramienta innovadora.


La representación gráfica es uno de los aspectos más importantes de todas las disciplinas que se basan en la percepción visual, o aquellas que tienen relación con el diseño, ya que existen multitud de técnicas para representar las ideas arquitectónicas.  A veces esto constituye un verdadero reto a la hora de afrontar la decisión de qué tipo de técnica y qué herramientas utilizar en cada una de las fases proyectuales para poder potenciar o trasmitir mejor cada una de  estas ideas.

Para ello, en esta sección vamos a intentar explicar cuáles son las técnicas (bocetos, axonométricas, planimetrías, infografías…) y qué herramientas (dibujo, maqueta, CAD, BIM) nos permitirán explicar mejor cada una de las fases proyectuales y en qué parte del proceso deben utilizarse cada una de ellas, para sacar partido a nuestros proyectos a través de la expresión gráfica adecuada.

Durante las dos últimas décadas, los avances tecnológicos en el ámbito de la arquitectura han provocado una profunda transformación en el desarrollo y el método proyectual con la incorporación del ordenador, y las herramientas que éste trae consigo, como medio de manipulación y producción gráfica.

La potencialidad de estas nuevas herramientas informáticas ha modificado hasta el extremo la manera en que representamos la arquitectura, que inunda casi todo el panorama actual como, por ejemplo, las publicaciones, revistas y concursos de imágenes o renders que permiten una reproducción extremadamente virtual del proyecto. Este proceso, que ha informatizado la producción arquitectónica, llega, en algunos casos, casi a sustituirla.

Herzog & de Meuron. Estadio Nacional de Pekín, El nido de pájaro (http://blogthinkbig.com/)

La informática nos ofrece, a día de hoy, una gran variedad de herramientas para el desarrollo de representaciones gráficas que nos permitan trasmitir una idea. La oferta de software de modelado paramétrico BIM (Building Information Modeling) es muy variada. Software como Revit, Grasshopper, Rhino o Ecotec Analysis, entre otros, ya se utilizan en la gran mayoría de estudios de arquitectura del mundo. Esto nos hace preguntarnos si los cambios que el ordenador provoca en el propio proceso de ideación formal sustituyen efectivamente al proceso de ideación manual en las fases iniciales. Aunque no deberíamos olvidar que el oficio del arquitecto a veces pasa por las herramientas más sencillas; papel y lápiz.

Vale la pena recordar aquellas certeras palabras de la obra Pensar con las manos de Alberto Campo Baeza (2010) en las que nos recuerda que vivimos ya inmersos en la era vinculada a la informática donde los arquitectos dibujamos en el aire, «No podía imaginar que en muy poco tiempo los arquitectos, por mor de la informática, estaríamos dibujando en el aire. […] El rotring, que es el último artilugio para pasar al papel vegetal nuestros dibujos, ha desaparecido de la faz de la tierra. No conozco a nadie que los utilice ya, ni siquiera como acto nostálgico». O textos que, desde una posición analítica, reivindican el papel de la gestualidad manual como imprescindible en todo este proceso; textos como El artesano de Richard Sennet (2009) o La mano que piensa de Juhani Pallasmaa (2012) se entroncan en esta línea.

Álvaro Siza, dibujando en el estudio. (http://compostimes.com/)

Hoy en día, hay que partir de la inevitable condición de que el uso del software arquitectónico como herramienta de producción gráfica es una realidad, y aceptar la necesidad de su empleo para la formalización del proyecto. Valdría la pena analizar y evaluar los cambios que el ordenador habría incorporado a la metodología proyectual y en qué partes del proceso constituyen realmente una mejora indudable, ayudando a transformar la metodología clásica, pero sin llegar a imponer una metodología totalmente nueva basada únicamente en el medio de representación gráfica informatizado. Es decir, se trata de sacar el máximo partido a las potentísimas herramientas tecnológicas que nos ofrece el mercado actual, pero hacerlo en la fase correcta del proceso arquitectónico.

Los defensores de la herramienta digital acusan a sus críticos de nostálgicos, porque demonizan una herramienta que nos permite hacer «más» y «mejor». En realidad, el ordenador lo que nos ofrece es una vía para hacer «más» y «de otra forma», al tiempo que introduce una serie de barreras mentales en el hacer que condiciona el resultado del proceso proyectual.

Matthias Pliessnig, Pinch Bench. Diseño paramétrico, trabajo artesanal. (http://www.di-conexiones.com/)

En esta línea sostenemos que el dibujo manual de ideación, el boceto arquitectónico, sobrevive no tanto como elemento nostálgico, sino porque continúa satisfaciendo una necesidad real que el dibujo informatizado no puede cumplir: la íntima relación entre el gesto gráfico manual y los procesos cognitivos de ideación formal. Como recuerda Le Corbusier «Prefiero dibujar antes que hablar. Dibujar es más rápido y deja menos espacio a las mentiras».

El dibujo no es, tan solo, una herramienta para la transmisión de una idea, es el lenguaje que la posibilita. Así, el dibujo, el acto de dibujar, deviene en una actividad íntimamente ligada con el pensar. Nuestro pensamiento actúa a través del propio gesto de la mano, a través de trazos gráficos que dan forma a nuestras percepciones, asentándolas en el papel al tiempo que son concebidas; como afirma Saramago en La Caverna (2000) «los creadores tenemos como pequeños cerebros en la punta de nuestros dedos».

Pablo Picasso pintando una de sus obras. (http://www.elobservador.com.uy/)


El boceto como parte del proceso proyectual.


Las ideas arquitectónicas son el origen de futuros proyectos y, como tal, dichas ideas llevan asociadas un concepto, una esencia, que a su vez se convierte en un boceto. El boceto en sí mismo es una de las herramientas que busca evocar el entendimiento de la idea primigenia de la obra, no solo en la arquitectura sino en cualquier forma de expresión artística.

El boceto o croquis es, por definición, un dibujo rápido, suelto y abierto. La rapidez inherente a este tipo de dibujos es precisamente lo que los convierte en poderosos instrumentos de comunicación de ideas. El boceto puede utilizarse con diversas finalidades: representar imágenes, esquematizar condiciones y situaciones reales, o producir dibujos analíticos que sirvan para deconstruir una idea o concepto. Los bocetos pueden clasificarse en conceptuales, analíticos y perceptivos.

Álvaro Siza. Dibujos a mano, cuaderno de viaje. (http://www.metalocus.es/)

Los bocetos conceptuales son aquellos que revelan la esencia de una idea compleja cuya dificultad es lograr comunicar de forma concisa la intención del diseño. Es un boceto que, por su sencillez, no por su simplicidad, seguirá siendo relevante en la conclusión del proyecto.

En este tipo de bocetos se quiere destacar la esencialidad del proyecto; ese carácter que será reconocible incluso en el elemento construido, donde la premisa de partida pasará por abstraer del dibujo todo lo banal y superfluo, desnudarlo olvidando la materialidad, la construcción o los acabados y centrándonos en lo que realmente se quiere trasmitir. Se trata de buscar esa esencia, como si se tratase de un diagrama parti; que con unos pocos trazos baste para expresar la intención del proyecto ya que un boceto no tiene las pretensiones de seguir los cánones compositivos.

Se trata, como bien dice Maurico Pezo (2009) en Garabatos tipográficos, de garabatear con cuidado «Las servilletas de papel se usan una sola vez. Tienen fama de despreciables, de corta vida. Aún así parecen ser un buen soporte cuando, por accidente, se nos ocurre una genialidad y queremos capturar la idea. Claro, esas ocurrencias son escasas, por eso recurrimos a lo que tengamos a mano. […] Si la doblan se arruga. Si la mojan se desvanece. Dado su modesto formato, su capacidad es limitada. Nadie traza un ensayo en una servilleta. Mucho menos un retrato cargado de detalles. Por lo tanto, si queremos pensar sobre una servilleta estamos obligados a ser precisos, a garabatear con cuidado.»

Alberto Campo. Bocetos Casa Gaspar, Casa Turégano y Museo de la Memoria de Andalucía. (http://www.paralelocolectivo.com/)

Para ello, es muy importante el correcto uso de la jerarquía del trazo asociado a la línea. Un trazo grueso, fuerte, rígido y preciso nos indicará la forma y la sustancia, en cambio uno más fino, fatigado y gradualmente irrelevante o desenfadado es empleado para sombreados y detalles. Este tipo de bocetos son de una ejecución sencilla, pero requieren de una reflexión detenida ya que a menudo surgen de procesos complejos de pensamiento.

Estos bocetos también pueden requerir de un texto descriptivo, notas puntuales o algún comentario que lo acompañe para potenciar la intención arquitectónica que se busca trasmitir. Este tipo de bocetos son idóneos a la hora de desarrollar concursos arquitectónicos o primeras fases del proyecto ya que nos permiten trasmitir un mensaje claro de lo que buscamos conseguir.

No hay un utensilio concreto para el desarrollo de este tipo de bocetos porque lo importante es el proceso de pensamiento que nos ha llevado a la mínima expresión del boceto. Lo único importante ahora es la mano del arquitecto, el utensilio pasa a segundo plano; da igual que sea un lápiz, un carboncillo, un bolígrafo, un rotring, acuarelas o el uso del color.

RCR. Acuarelas Teatro La Lira, Crematorio de Hofheide, Museo Soulages. (http://arqa.com/arquitectura)

Los bocetos analíticos se emplean con el fin de analizar una parte, un espacio o un componente de un edificio, y suelen ir asociados a intenciones como recorridos o detalles constructivos.

El análisis de una idea requiere una forma de pensamiento que separe las partes, simplifique y clarifique el proyecto. El boceto analítico se basa en los mismos principios y es una herramienta muy potente a la hora de explicar aspectos complejos dentro del proyecto. Suelen emplearse para aislar aspectos específicos, como el funcionamiento de la estructura o la iluminación de los espacios, y poder así describir cada una de las partes y sus componentes.

Este tipo de bocetos no intentan sugerir, sino que se trata más bien de dibujos que describen lo existente. Suele tratarse de diagramas que descomponen en partes las ideas que darán forma o influirán en el diseño arquitectónico subsiguiente. Son idóneos para explicar decisiones proyectuales complejas o etapas de desarrollo y comprensión tales como la descomposición de la estructura o detalles constructivos.

Sanaa. Bocetos Kunstlinie Theatre and Cultural Centre (https://es.pinterest.com/)

Por último, los bocetos perceptivos se usan para describir aspectos dentro del proyecto arquitectónico y son una parte importante dentro del proceso de diseño ya que, por medio de una observación detallada, nos permiten primero absorber y después comprender lo que estamos viendo, para así sugerir los aspectos que tendrá el propio proyecto.

Estos se basan en producir una sugestión en quien recibe el boceto ya que beben de la esencia de los bocetos conceptuales debido a ese grado de inexactitud con la realidad. Al mismo tiempo, nos saben sugerir muy bien por medio de los trazos cuáles serán los tratamientos de los espacios, su materialidad, la sensación térmica e incluso la atmósfera del mismo.

Este tipo de bocetos son idóneos a la hora de desarrollar el proyecto ya que nos permiten, por su rapidez y trazo desenfadado, dejar volar la imaginación y plasmarlo sobre un papel. Existen multitud de técnicas para la realización de bocetos que van desde el uso y aplicación del color, tonos o texturas; la utilización de collage y materiales; el grosor o densidad de la línea; o el tamaño y escala de la imagen.

Tuñón + Mansilla. Collage MUSAC, Museo Cantabria y Cruz Teruel. (http://www.slideshare.net/)

Los bocetos no siempre pertenecen exactamente a uno de estos tres tipos, también pueden yuxtaponerse a dibujos más abstractos e incluso trasladarse de un entorno a otro. Así, partiendo de un boceto, podemos tomar las líneas del boceto para la producción de un collage o implementarlo con herramientas CAD para obtener un híbrido entre dibujo a mano y a ordenador. Saltar de unas plataformas a otras sirve para dar diversidad al boceto.

En conclusión, la única fuerza de una mina de grafito está en lo que dibuja; la única fuerza de una hoja de papel está en lo que en ella hay dibujado. Por lo tanto, el lápiz, en tanto que prolongación directa de la mente y de la mano, en tanto que una de las formas de relacionarnos con el mundo, posiblemente nunca será sustituido.


Autor: José Antonio Antón Sanmartin / Luis Cifo Martínez.

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José Antonio Antón Sanmartin / Arquitecto.

Luis Cifo Martínez / Arquitecto.


Fuente: http://www.dtfmagazine.com/blog/grafiando-como-01/


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