MACVM


MACVM. Maestros de la Arquitectura en la Construcción de la Valencia Moderna


 El ciclo tiene como objetivo dar a conocer al alumnado de la Escuela de Arquitectura el trabajo y los nombres de los actores más importantes en la construcción de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX. Probablemente es en este período cuando en Valencia se consolidan incipientes antecedentes, interrumpidos por la contienda bélica y las primeras décadas de la dictadura, que con la inercia temporal que es consecuencia del aislamiento internacional, significan la construcción moderna de las ciudades españolas.

 Se trata de un conjunto de lecciones magistrales impartidas por algunos de los protagonistas –que todavía nos acompañan- o por discípulos o estudiosos de la obra de estos autores. El conjunto de las mismas serán recogidas en la correspondiente publicación.


Primer ciclo.


Francisco Mora (ver mas)

Impartida por Iñogo Magro de Orbe.


Si bien el conjunto de conferencias en el que se inscribe la pronunciada por el profesor Magro de Orbe se refiere fundamentalmente a la construcción de la Valencia moderna y, en consecuencia, al desarrollo de la misma en los últimos cincuenta años, diversos especialistas coincidieron en considerar al arquitecto D. Francisco Mora figura relevante para la comprensión del inicio y evolución de una “protomodernidad” que, como en tantos casos de ciudades españolas, se produce en los finales del XIX y principios del XX cuando, tras la revolución industrial y las primeras migraciones desde el campo a las ciudades, las innovaciones constructivas y los requerimientos higienistas provocaron la aparición de un incipiente urbanismo municipal que se concretó en planes y creación de infraestructuras, entre los que los denominados de “ensanche” cobraron cierto protagonismo en Barcelona, Madrid o Valencia.

Nadie mejor que el profesor Magro de Orbe, autor en su día de una rigurosa y bien documentada tesis doctoral sobre la figura de D. Francisco Mora, para indagar en la importancia del Plan de Ensanche de la ciudad de Valencia por él impulsado y redactado, y para reconocer en su obra –fecunda, ecléctica y en ocasiones, como la del Mercado de Colón, enormemente representativa- indicadores que contienen numerosas claves para la compresión de la Valencia contemporánea.

Íñigo Magro, a la sazón profesor de proyectos arquitectónicos de la Escuela de Valencia a la par que autor de obras de acreditada calidad en su ya dilatada trayectoria profesional, establece un interesante recorrido por el trabajo del arquitecto Mora con un estilo muy personal, fruto de su profundo conocimiento acerca del mismo y de una valoración crítica que no elude su propio compromiso con asuntos formales o constructivos imprescindibles para entender adecuadamente la obra de este arquitecto valenciano nacido en Sagunto en 1875 y que con apenas veinticinco años se hace ya cargo, desde el Ayuntamiento cuyo edificio él mismo reformó y completó con la propuesta del “famoso” y extemporáneo balcón, del urbanismo del ensanche de la ciudad de Valencia.

Sus consideraciones, apuntes y matizaciones permitirán al lector, no sólo conocer hechos, documentos de primera mano y hasta anécdotas complementarias imprescindibles para entender la figura de Mora, sino también para valorar adecuadamente su influencia –a través de sus propuestas urbanísticas y de su obra construida- en la evolución de la ciudad en la segunda mitad del siglo XX, que es el período en el que se centra el conjunto de este ciclo de conferencias.

Sirvan estas palabras de introducción y, a la vez, de agradecimiento por su generosa y brillante contribución.

José María Lozano Velasco.


 Rafael Tamarit (ver mas)

Impartida por Rafa Tamarit.


El arquitecto Rafael Tamarit Pitarch, galardonado por el Colegio Oficial de Arquitectos de la Comunidad Valenciana como Mestre de la arquitectura el pasado año 2015, profesor de proyectos y jefe de estudios de la primera escuela moderna de arquitectura de Valencia (–no conviene olvidar la importancia de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos- fundada en lo académico por Román Jiménez), activo y dinámico profesional de la arquitectura heredero de las andanzas internacionales de su tocayo Rafael Guastavino e incansable propulsor de innovación en la arquitectura comercial e industrial valenciana del último cuarto del siglo XX, mantiene en la actualidad entusiasmo y clarividencia a partes iguales en sus análisis, reflexiones y propuestas globales para esta ciudad desde la que durante su prolífica y brillante carrera ha compartido responsabilidad profesional y docente.

Algunas de esas reflexiones las encontrará el lector en las páginas que condensan su participación en este ciclo de conferencias que pretende ilustrar sobre la construcción de la Valencia moderna y la importancia en la misma de la obra de maestros de la arquitectura como Rafael Tamarit. En un tono casi coloquial, directo y cercano, utilizando su propia biografía y su obra arquitectónica, facilitará la comprensión de una evolución morfológica y constructiva enraizada a la vez en lo mejor de la tradición, los valores autóctonos de la arquitectura valenciana y la característica “apertura” al exterior que también lo es de nuestra idiosincrasia productiva.

Rafael Tamarit introdujo novedades en la enseñanza de proyectos haciendo ver a sus estudiantes –entre los que me encontraba entonces; entre sus discípulos sigo estando- películas como Blow Up de Antonioni y leer, en consecuencia, a Cortázar, para finalmente proyectar una casa para Thomas, el famoso fotógrafo de moda londinense, protagonista de la película. También en los lenguajes formales y constructivos, concitando a la vez a Archigram y a Alejandro de la Sota (con quien colaboró), el colorido y materiales ligeros e impactantes provenientes de la disciplina industrial, como de hecho planteaba en su práctica profesional.

Una bocanada de aire fresco que se colaba por las vidrieras del neogótico Palacio de la Exposición de Francisco Mora, donde en sus comienzos radicó la Escuela de Arquitectura en las postrimerías del franquismo y –que puedo dar fe de ello- resultó de capital importancia en el aprendizaje de una generación de arquitectos que años más tarde han ocupado las tarimas de sus aulas y han construido en esta ciudad. Porque la figura de Rafael Tamarit aunaba en sus enseñanzas capacidad de estímulo e innovación y una experiencia tan sólida como temprana.

La conferencia que a continuación se transcribe no sólo representa un material valioso para el investigador o el estudiante de arquitectura, sino también un modesto, aunque muy justo, reconocimiento de la importancia de su autor.

José María Lozano Velasco.


Antonio Escario (ver mas)

Impartida por Antonio Escario.


Antonio Escario Martínez ha desarrollado su amplia y meritoria carrera profesional desde la ciudad de Valencia. En la actualidad es académico de número de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y Mestre de arquitectura de la Comunidad Valenciana, galardón otorgado por el Colegio de Arquitectos como reconocimiento a una trayectoria modélica. Recientemente, como comprobará el lector a continuación, su “opera prima”, la deliciosa Iglesia de San Felipe Neri en su Albacete natal, cuyo proyecto inició antes de culminar sus estudios de arquitectura en la Escuela de Madrid, forma parte de las cien obras seleccionadas por Iñaki Ábalos  para la Bienal de Venecia de 2014 y recogidas en la publicación “Interior” junto a otras de capital importancia a lo largo del siglo XX en toda España.

Dibujante de excepción, trabajador infatigable y eficiente gestor, Antonio Escario supo caracterizar con su entusiasmo y creatividad tanto su experiencia profesional –durante muchos años desde la prestigiosa firma Escario, Vidal y Vives-, como su docencia como profesor de proyectos en la Escuela de Arquitectura de Valencia (yo mismo he sido uno de sus alumnos) o su máxima responsabilidad en la Oficina Técnica del Ministerio de Educación, de la Consellería de Educación de la Generalitat Valenciana o de la Universitat de Valencia. Y Antonio Escario ha demostrado en la práctica su firme creencia en el trabajo colectivo y en la confluencia de criterios capaces de enriquecer un resultado que, por definición, es siempre diverso, colaborando con colegas como Camilo y Cristina Grau, Luis Carratalá o Francisco Candel en concursos y encargos de envergadura, y liderando equipos de jóvenes profesionales y estudiantes de arquitectura.

Con una rara modestia, fruto de su abundante humanidad, y activo todavía en la producción arquitectónica acompañado por su hijo, Antonio Escario es hoy un referente necesario en la reflexión permanente sobre la Valencia contemporánea que su pensamiento y su obra construida han colaborado en materializar de forma relevante.

De la nueva planta a la intervención sobre el patrimonio construido, de la función residencial a la terciaria, del edificio al conjunto urbanístico, la obra de Antonio Escario se caracteriza por la sensibilidad y el rigor constructivo, alejada de las modas efímeras, en una suerte de sabio eclecticismo en el que la fábrica de ladrillo visto –siempre defendida por nuestro arquitecto- es capaz de protagonizar sin obviar el concurso de otros materiales y técnicas experimentales.

La reseña de la conferencia dictada con motivo del ciclo Maestros de la Arquitectura en la construcción de la Valencia Moderna, fundamentalmente apoyada en una siempre difícil selección de su extensa obra –incluida la realizada en otras ciudades o países-, da buena cuenta de la importancia de la misma y de la talla intelectual y humana de su autor.

José María Lozano Velasco.


Segundo ciclo.


Javier Goerlich (ver mas)

Impartida por Amando Llopis.


Si se tratara de elegir un solo nombre que fuera capaz de condensar la vertiginosa evolución de la arquitectura valenciana a partir del primer cuarto del pasado siglo XX hasta bien entradas sus postrimerías, mientras recordamos ese preciso –y precioso- enunciado del Nobel de Literatura Octavio Paz por el que la arquitectura es el testigo insobornable de la historia, bien se pudiera optar por el de D. Javier Goerlich Lleó. Y si para glosar figura tan poliédrica y compleja se recurre al arquitecto Amando Llopis (Tito Llopis para amigos y seguidores), cofundador y permanente miembro activo de Vetges tú i Mediterránia. Arquitectes, la lección dirigida a profesores y estudiantes de arquitectura, sobre la construcción de la Valencia moderna, tiene garantizada su efectividad.

Porque pocos arquitectos como Javier Goerlich han discurrido a lo largo de más de cincuenta años (1914-1972) por el mapa urbano de la ciudad con muestras tan sólidas como diversas, que jamás eludieron el bulto de la funcionalidad, la economía o el gusto de sus actores financieros, ni el riesgo formal o estilístico que mejor conviniera a su factura y objetivo social. Y pocos estudiosos, críticos o historiadores pueden exhibir el conocimiento profundo de su obra que Tito LLopis, en paralelo con su propia obra arquitectónica, tiene más que acreditado.

La influencia del primero en la morfología urbana de nuestra ciudad es evidente; la que se desprende tanto de sus propuestas propiamente urbanísticas como de esa adaptabilidad creativa que le permitió dejarnos un legado tan rico y diverso como también lo son el Edificio para el Banco de Valencia o el Colegio Mayor Luis Vives. Y no es menor la del segundo, coautor con el resto de componentes de VTIM de numerosas obras de nueva planta y de intervención en el patrimonio, de planes urbanísticos y proyectos urbanos, así como responsable individual, o también en equipo (permítaseme citar de entre tantos a Luis Perdigón), de profundos estudios cartográficos, históricos, historiográficos y museográficos objeto de publicación o exposición.

De hecho, la conferencia que se transcribe a continuación, pieza clave para la comprensión del ciclo Maestros de la Arquitectura en la construcción de la Valencia moderna, da comienzo con una reflexión muy valiosa acerca de la evolución de la ciudad, aun trascendiendo la figura de Goerlich, que por su oportunidad y rigurosa información, no es sino la mejor garantía intelectual del acierto de su autor.

Una vieja amistad, nacida en las aulas (radiantes) del colegio de los Hermanos Maristas de Alicante me une a Tito Llopis. A D. Javier Goerlich tuve el honor de saludarlo cuando me lo presentó mi maestro Román Jiménez.

José María Lozano Velasco.


Luis Marés (ver mas)

Impartida por Eva Álvarez.


Por el arquitecto de origen catalán Luis Marés Feliú, afincado en Valencia prácticamente durante todo su exquisito desarrollo profesional, siento un especial afecto. Lo que no es nada raro ni original, porque la calidad humana de este arquitecto y profesor ha corrido pareja a su excelencia profesional, y nunca he encontrado a alguien que lo viera de otra forma.

Luis Marés, junto a Pablo Navarro, Rafa Tamarit, Rafael Tomás Carrascosa, Juanjo Estellés y alguno más como Pepe Soler, formaron parte de aquel “núcleo duro” sobre el que Román Jiménez fundamentó la Escuela de Arquitectura de Valencia bajo la mirada académica y protectora del entonces Director de la Escuela de Barcelona, Roberto Terradas. Años difíciles del tardo franquismo, acomodaticios para tantos entre los que no se encontraban buscadores de libertad. No era su caso.

De todos ellos, de Luis Marés como el primero, una generación de arquitectos entre los que me cuento, aprendimos mucho más que arquitectura. O nada menos.

Cuando hablé con Luis por teléfono –hoy vive en Madrid- para pedir su colaboración, su voz joven aunque fatigada declinó decidida y cortésmente hablar de sí mismo en la Escuela en la que habló con tantos, de tantos, y tan bien. Pero recibió la noticia con el entusiasmo pausado que es condición de la sabiduría humana. Le hablé entonces de Eva Álvarez, con quien se había entrevistado en ocasiones, a propósito de su coautoría en el polígono residencial de la OSH Antonio Rueda de Valencia (con Vicente Valls y Joaquín García Sanz). Y le pareció perfecto que Eva se encargara de recordarle.

Volví a llamarle antes de la conferencia por si podía ir a recogerle a Madrid para que nos acompañara ese día; y volvió a declinar con idéntica delicadeza.

Así es Luis Marés y así es su obra arquitectónica: inteligente, sensible, útil y técnicamente avanzada; sensata y razonable; y hermosa.

Y así parece entenderlo la profesora de proyectos de esta casa, doctora Eva Álvarez, quien guiada de una razonable y muy procedente “obsesión” por el urbanismo con perspectiva de género, ha extraído de sus conversaciones con Luis Marés, y del material de primera mano que él depositó en las suyas, reflexiones muy apropiadas y oportunas para conocer su importancia en la construcción de la Valencia moderna y la inclusión de su nombre con pleno derecho en la nómina de Maestros de la Arquitectura.

Las páginas que vienen a continuación, trasladarán al lector esa calidad arquitectónica integral e indiscutible de la obra de Luis Marés en sus edificios de vivienda de las calles Jaime Roig, Grabador Esteve o del Mar. La sensibilidad que se desprende del texto de Eva Álvarez se compadece con la calidad humana de ambos.

José María Lozano Velasco.


Luis Gay (ver mas)

Impartida por Helio Piñón.


Hace algo más de veinte años que el arquitecto valenciano D. Luis Gay Ramos fue merecidamente distinguido con el galardón del Colegio de Arquitectos de la Comunidad Valenciana Mestre de l`arquitectura, apenas pocos días antes de su fallecimiento. Su natural modestia hubiera hecho de ello una nueva carga responsable que su hijo Luis mantiene oportunamente viva. Por eso no dudé en comunicar con él para proponerle que dictara la conferencia sobre su padre en el ciclo Maestros de la Arquitectura en la construcción de la Valencia moderna. Luis Gay, hijo, que cosecha en su haber excelente arquitectura moderna –construida en ocasiones en colaboración con Javier Carvajal- me sugirió, al tiempo que expresaba su satisfacción y su más decidida ayuda, distintos nombres de estudiosos de su obra y, para mi sorpresa, entre ellos el de Helio Piñón.

El propio Helio, con su simpatía habitual, expresó en su conferencia (y así queda reflejado en las páginas que siguen) cómo y porqué aceptó de inmediato mi encargo.

Pero no tardé en atar cabos. Si la precisión y una suerte de expresionismo elemental pudieran admitirse como aproximaciones sintéticas a la obra de Luis Gay, el conocedor de las preocupaciones sustanciales de ese maestro de maestros que es Helio, de su doctrina proyectual  y de su activismo racional, del contenido y la forma de sus últimas publicaciones de investigación, entenderá de su interés por aquélla. Más, tal vez, tras saber de la importancia que el Cine Mónaco o la Caja Rural, ambos en Onda (donde nació Helio y donde él y su hermano Juan Luis construyeron a cuatro manos la casa para su madre), tuvieron en la elección de su profesión.

De manera que el reconocimiento de la figura de Luis Gay y de la importancia de su arquitectura construida “haciendo ciudad” ha corrido esta vez en paralelo con una lección magistral sobre el hecho estético y una lectura esencial de lo arquitectónico, alejada de modas y tendencias pasajeras, instalada en la sensibilidad y la eficiencia. Continuación, al fin y al cabo, de esa militancia de la que el catedrático de proyectos de arquitectura de la Escuela de Barcelona ha hecho -y sigue haciendo- gala en sus cursos de postgrado en Buenos Aires, Montevideo, Bogotá, Caracas, Sao Paulo y Porto Alegre, La Paz y Cuenca (Ecuador).

La certera semblanza que Luis Gay (hijo) dejó sobre su padre, y el acertado discurso que Helio Piñón hilvanó a partir de siete momentos de especial interés en su prolífica y rigurosa obra, integran ya para siempre un capital que la Escuela de Valencia atesora para compartir con estudiantes y estudiosos, actuales y venideros.

José María Lozano Velasco.